la cueita joajaoajaoa
Saludos!
miércoles, 6 de agosto de 2008
retratos más calmados del reino animal
En su último libro, el fotógrafo Andrew Zuckerman ha capturado los retratos más calmados del reino animal
La cría de leopardo negro parece invitarnos a entrar en el libro, publicado por PQ Blackwell Ltd.

Tiene sus sentimientos, y los expresa. La colorida librea del camaleón velado va cambiando de tonalidad según el grado de inquietud, temor o disposición al encuentro sexual de su dueño.

He aquí uno de nuestros primos más cercanos: cualquiera de nosotros comparte con él un 96% de genes. Y un estudio reciente demuestra que su capacidad retentiva supera a la de los humanos.

Aunque este ejemplar de agapornis enmascarado aparece solo, lo más habitual es contemplarlos en parejas. Se aparean de por vida y mantienen una relación plagada de mimos y contacto físico.

Sobre las alas de esta abeja recae una hermosa responsabilidad: trasladar el polen de una orquídea a otra, para fecundarlas. La trompa extralarga se adapta al estrecho cáliz de la flor.

Cuando el sol se retira, los murciélagos de la fruta abandonan su colonia para recolectar alimento. Guiados por su olfato, detectan los frutos que han alcanzado el punto óptimo de madurez.

Cuando uno tiene a su cargo hasta 30 leones y un territorio de unos 260 kilómetros cuadrados, no le queda más remedio que exhibir un aspecto así de intimidatorio. Incluso en calma.

Mucha curiosidad debe de sentir el animal más alto del mundo para estirar su cuello de esa forma. O quizá solo quiere mostrarnos sus manchas, con un diseño único en cada individuo.

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La cría de leopardo negro parece invitarnos a entrar en el libro, publicado por PQ Blackwell Ltd.

Tiene sus sentimientos, y los expresa. La colorida librea del camaleón velado va cambiando de tonalidad según el grado de inquietud, temor o disposición al encuentro sexual de su dueño.

He aquí uno de nuestros primos más cercanos: cualquiera de nosotros comparte con él un 96% de genes. Y un estudio reciente demuestra que su capacidad retentiva supera a la de los humanos.

Aunque este ejemplar de agapornis enmascarado aparece solo, lo más habitual es contemplarlos en parejas. Se aparean de por vida y mantienen una relación plagada de mimos y contacto físico.

Sobre las alas de esta abeja recae una hermosa responsabilidad: trasladar el polen de una orquídea a otra, para fecundarlas. La trompa extralarga se adapta al estrecho cáliz de la flor.

Cuando el sol se retira, los murciélagos de la fruta abandonan su colonia para recolectar alimento. Guiados por su olfato, detectan los frutos que han alcanzado el punto óptimo de madurez.

Cuando uno tiene a su cargo hasta 30 leones y un territorio de unos 260 kilómetros cuadrados, no le queda más remedio que exhibir un aspecto así de intimidatorio. Incluso en calma.

Mucha curiosidad debe de sentir el animal más alto del mundo para estirar su cuello de esa forma. O quizá solo quiere mostrarnos sus manchas, con un diseño único en cada individuo.

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